
Son días de delirio tremendista. Los llamados "
analistas" (nada que ver con Tácito), que otrora fueran historiadores, pensadores, periodistas y otras profesiones muy dignas, pugnan ahora por ver quién la dice más gorda, siguiendo una escuela que abrió y cerró Jiménez Losantos con mucho más arte y gracia que sus esforzados imitadores, diestros o zurdos. Ahí están, compitiendo con Belén Esteban, el que diga más veces "fascista" gana. O con cara compungida, declarando la muerte de la democracia porque al
preso número nueve lo suspendió el Supremo. O llamando a las barricadas para echar a Zetapé, que es el fin del mundo. Ya saben, por el 12 de mayo día de San Pancracio, el santo al que se pone perejil para que entre dinero en casa, patrón del trabajo, cuando el emperador Obama y la cónsul Merkel se hizieron cargo del protectorado español, filial de China. Pobre Pepiño, al hurgue del share, dame hueco dame hueco en La Noria de los frikis. Hasta el pelota mayor del reino, Pedrojota,
critica a «
uno de los mejores ministros... un soberbio político... tan astuto». Así que, para ir oyendo las noticias y de paso adentrarme en el fascinante mundo del guajalote silvestre, me pasé a la dos.
Allí estaba ella, Mara Torres, guapa y simpática, con esa voz dulce que hipnotizaba en Hablar por hablar, de la SER, mientras los oyentes llamaban explicando las delicias de la coprofagia. Todo mesura y buen rollo.
...Con esta iniciativa, dice la locutora, «
se pretende concienciar a los ciudadanos sobre los líderes más cuestionados y que puedan seguir sus actividades de cerca. Mahmud Ahmadineyad, Robert Mugabe, Hu Yintao o el líder coreano Kim Yong-il son algunos de los que tienen el dudoso honor de aparecer en esta lista». Y entonces, como si Mara se hubiera transformado en la niña del exorcista, ¡catacroc! ¡Pantallazo con el careto de José María Aznar! (15:00
del vídeo). El título que acompaña la foto es «
José María Aznar, orgulloso de sus crímenes de guerra en Iraq», esos por los que
Garzón quería juzgar al presidente, los 11 españoles y 10 iraquíes fallecidos, supongo (o será por el barco hospital, vaya usted a saber, o por
no apoyar al juez como Nobel de la paz).
Era martes tarde y aquello no iba a afectar al muslito de cordero lechal que se tostaba en el horno. Las imbecilidades, si te las sirven con una sonrisa, pasan mejor.
Al día siguiente, miércoles, ni recordaba lo de
Kim Yong Ánsar. Debían ser algo pasadas las dos de la tarde mientras me preparaba un café. Fiel a mi reciente incursión en la pública, volví a dejar la dos parloteando. La presentadora, con un joven indefinible (¿
chiripitifláutico?) como entrevistado, daba paso a otro tema. La voz femenina comenzó a recitar con aires de extrema gravedad un relato terrible... (desde el 42:18
del vídeo):